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    Opinión

    Ya no le hagan su campaña

    Ya no le hagan su campaña


    A c e n t o


    Por: Salvador Flores Llamas


    Mayo 14, 2018 18:05 hrs.

    Nacional › México › Ciudad de México

    Política

    En su tercera campaña presidencial López Obrador tiene la mejor estrategia, que incluye que sus contrincantes lo ataquen de continuo, con lo que le hacen la mejor propaganda; además domina las redes sociales, con un robot instalado en Israel y tiene un publicista non en Epigmenio Ibarra.

    En 18 años que lleva de campaña, desde el 6 de diciembre de 2000 cuando asumió la jefatura de gobierno del DF, ha logrado un voto duro, acrecentado por las pensiones mensuales a ancianos y madres solteras; ahora prometió incrementárselas; aparte les dará a los ’ninis’, a quienes no le interesa hacerlos valerse por sí mismos, para que sigan apoyándolo.

    Que se contradiga a veces en la campaña, a cada auditorio le diga lo que espera oir y ataque a empresarios y a otros sectores, le ha servido para darle sabor al caldo, pues luego se reconcilia con ellos, porque les interesa por ser el puntero permanente en las encuestas.

    No extrañe que salga con que le echan montón y desatan guerra sucia en su contra; son ardides dedicados a las galerías de sus fans, que le aplauden todos sus desplantes y magnifican en las redes sociales y contradicen e insultan, con lenguaje nada poético, a quienes osan fustigarlo.

    Sus adversarios no han descifrado esa estrategia múltiple y se van por la vía fácil de atacarlo; lo que lo victimiza, lo trueca en propaganda favorable a él y lo reafirma como líder del ascendiente popular.

    Ante panorama tan favorable, le tienen sin cuidado tantos puntos negativos que le atribuyen, que lo tilden de populista, engañador del pueblo, que no busca el bien de los mexicanos, sino saciar su desmedida ambición de poder, y que debe desconfiarse de sus promesas.

    Sería mejor para sus adversarios dejar de atacarlo, diga lo que diga; no engancharse si él los fustiga, lo que no sería raro al ver que ya no es su blanco y lo privan de promocionarse al responderles.

    Eso puede llevarlo a desesperarse, a lanzar los gritos destemplados y a que se enoje.

    Para qué recalcarle la runfla de corruptos impresentables de que se ha rodeado, su complicidad con la CNTE para sabotear la educación de la niñez, se enriquezcan sus líderes con la venta de plazas, y vuelvan a exhibirse y entorpecer el tránsito en las calles capitalinas.

    Ni exigirle que precise bien la autonomía que promete a las mafias de narcos y delincuentes que tienen en ascuas al país, ni reclamarle que sean sus ejércitos de reserva para armar la grande si ve que no le toca ser Presidente.

    Permítanle que se regodee creyendo que ganará el poder fatal e inevitablemente y podrá empezar a disponer desde el 2 de julio, al otro día de la elección. No perturben ese sueño que tanto ha acariciado, ni el de fundar una dinastía que heredará a sus hijos, pues para él eso no es nepotismo.

    No se trata de que lo dejen ir vivo y olviden sus invectivas, sino se las guarden y se lancen contra él en los debates que faltan; ahí sí que lo tundan, subrayen sus contradicciones y mentiras, lo saquen de sus casillas, hagan que aflore su frustración y ego autoritario, como pasó con los desplegados de los empresarios, y exhiban su talante dictatorial.

    Está visto que ya fuera de sí comete barbaridades, lanza dentelladas y zarpazos, como el tigre con que amenazó a los banqueros en Acapulco.

    Pero la faena debe empezar desde el debate de Tijuana. Allí sí que Anaya y Meade, ayudados por el Bronco (pues para eso le obsequiaron la candidatura) le tundan con argumentos de peso y no le permitan salirse por la tangente.

    Sólo así podrán bajarlo de su nube, buscar el voto útil y que uno de los dos pueda ganarle, pero con contundencia, para no darle opción a que grite que hubo frade y desate al tigre de la guerra civil, que también está comprendida en su estrategia.

    Si lo dejan ir vivo de Tijuana, mejor que Ricardo y José Antonio se dediquen a reforzar a sus candidatos a gobernadores, diputados federales, senadores y otros cargos menores que estarán en juego, para que sus partidos no queden tan a la deriva y Andrés no se alce con mayorías de mandatarios estatales, en las cámaras del Congreso Federal, en las de los estados y en las alcaldías.

    llamascallao@hotmail.com

    @chavafloresll

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