• Portada
  • Nacional
  • Política
  • Economía
  • República
  • Internacional
  • Deportes
  • Cultura
  • Tecnología
  • Opinión
  • Por Norma L. Vázquez Alanís

    La biblioteca de Arcadia

    La biblioteca de Arcadia


    De la mano de Fuentes, llega un vampiro a la Ciudad de México


    Por: Norma L. Vázquez Alanís


    Enero 02, 2018 19:01 hrs.

    Nacional › México › Ciudad de México

    Cultura

    ‘Vlad’, novela corta o cuento largo de Carlos Fuentes, es un texto impecable, como suelen ser los de este autor, pero con un argumento demasiado conocido: el extraño personaje que se instala en una localidad dentro de una lúgubre casona y resulta ser un vampiro; esta vez el chupasangre llega a la Ciudad de México donde, aunque no sale a buscar a sus víctimas ni siembra el terror en las calles, los pormenores y desenlace resultan previsibles.

    Este texto de 111 páginas (Editorial Alfaguara, primera edición junio 2010, con 11 viñetas de José Ignacio Galván) nada tiene que ver con la narrativa vigorosa de los primeros tiempos de Fuentes, de aquellas historias intrincadas de ‘La región más transparente’ o ‘Cambio de piel’, que requerían la participación del lector para no perder el hilo de la trama.

    La historia de ‘Vlad’ trae a la memoria -de quienes tenemos edad suficiente- el filme ‘El vampiro’ (dirigida por Fernando Méndez, rodada en 1956 y estrenada en octubre de 1957, con guion de Ramón Obón), que relata la llegada -a algún lugar de México- en un ataúd procedente de Hungría del conde Duval.

    Esta película, la única en el mundo que ha sido doblada a 50 idiomas, subtitulada en 20 y resguardada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York por ser considerada un clásico de la cinematografía mundial de terror, encasilló al actor Germán Robles en el papel del esmirriado ser de ultratumba.

    Sin embargo, algo puede rescatarse de este gran escritor, pues lleva el género de vampiros, con todo su mórbido atractivo y el goticismo de los paisajes de Transilvania, a su terreno, a su cosmopolita Ciudad de México, enfrentándolo a los embotellamientos y la burocracia, al universo de la política y la corrupción en una sociedad en la que todos usan a todos.

    Así, la fecunda pluma de Fuentes impregna de un contexto de americanismo al personaje del vampiro, que se ve inmerso en la cultura y los giros insospechados del lenguaje mexicano a través de su trato con el abogado que se encarga de buscarle una peculiar residencia en una de las zonas más exclusivas de la capital de México.

    El verdadero protagonista (Vlad, el vampiro, pasa a segundo plano) Yves Navarro, tiene algo de biográfico, ya que es elegante, varonil, de posición acomodada, con una esposa guapa e independiente y dos hijos, Didier, el varón ahogado a los 12 años en Acapulco -Fuentes perdió a su hijo Carlos de apenas 25 años en circunstancias no aclaradas-, y Margot, la niña de 10 años cuya presencia en el argumento es fundamental.

    En el texto, el laureado escritor mexicano plantea cuestiones como la conveniencia o improcedencia de la inmortalidad y la manera en que puede perderse en un instante todo lo que se creía poseer en exclusividad.

    Se trata de una obra breve y sencilla, con apenas unos cuantos personajes, que recicla los paradigmas del género vampírico, aportándole una sensualidad subliminal, una lubricidad imaginativa e inquietante cuando el abogado describe con sutil erotismo los recuerdos de pasión junto a su esposa Asunción, al evocar la duplicidad de la mujer como profesionista y amante; su silenciosa transformación del día a la noche.

    ‘Vlad’, escrito en primera persona con una narrativa correcta que combina el misterio con la cotidianeidad urbana y un acertado final abierto que deja al lector la duda de quién estaba en el auto estacionado.

    Esta novela breve rescata el personaje histórico de Vlad el Empalador, fundamento de la tradición y leyenda generadora de esta prolífica veta literaria tan conocida alrededor del mundo, que la transcripción del manuscrito con el mito de Vlad está de más.

    Post Scriptum

    Carlos Fuentes, escritor mexicano de novelas y ensayos (Panamá,11-XI-1928 / México,15-V-2012) estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

    Hijo de un diplomático, vivió en Suiza, Ecuador, Uruguay, Brasil, Estados Unidos, Chile y Argentina; escribió su primer libro ‘Los días enmascarados’ en 1954, cuando tenía 26 años, y tuvo un buen recibimiento por parte de la crítica. Un año después (1955) fundó junto con Octavio Paz y Emmanuel Carballo la Revista Mexicana de Literatura. De 1972 a 1976 fue embajador de México en Francia.

    Fuentes formó parte del llamado ‘boom’ de autores latinoamericanos y su novela ‘La región más transparente’ fue emblemática, ya que en ella inmortalizó a la Ciudad de México de los años 50. En 1958 cuando se publicó el escritor tenía 29 años.

    Entre sus obras más conocidas -además de las ya mencionadas- están ‘Aura’, ‘La muerte de Artemio Cruz’, ‘Las buenas conciencias’, ‘Zona sagrada’, ‘Cambio de piel’, ‘Gringo viejo’, ‘Diana o la cazadora solitaria’ ‘Los años con Laura Díaz’, ‘La silla del águila’, ‘Vlad’ y ‘Federico en su balcón’.

    A lo largo de su vida recibió galardones como el Premio Miguel de Cervantes y el Premio Real Academia Española de Creación Literaria. Fue eterno candidato al Nobel de Literatura.

    Comparte

    Escríbe al autor

    Escribe un comentario directo al autor